Aproposito de este tema, encontre de manera sorprendente, este texto, que os dejo a continuacion del diario El Pais.(Espero que Didier,me deja entrar al foro despues de leer esto,ademas creo Milord que ya superamos el 50%
Las palabras groseras, malsonantes, las palabrotas, han conquistado un espacio en la sociedad española que a veces sorprende a los extranjeros que nos visitan. El lenguaje soez ha saltado de la calle a los medios de comunicación con la naturalidad con que un día alguien decidió que el sonido de la calle era la voz del pueblo. Hay gente a la que le molesta y ofende este fenómeno, mientras otros ven en él un ejemplo más de una sociedad que se ha liberado de censuras y represiones.
El diario EL PAÍS no es ajeno a ese debate, aunque los que plantean el tema al Defensor son aquellos que se sienten ofendidos por lo que consideran un abuso de las expresiones con explícitas connotaciones sexuales, un ejemplo de pobreza de vocabulario, de mal gusto estético o, sencillamente, de mala educación. Algunos ejemplos.
José M. Palomo Traver, desde Castellón, recuerda al Defensor del Lector que ya se ha referido en anteriores ocasiones a la "escasa oportunidad de algunas expresiones de sus articulistas".
En esta ocasión es al hilo de la sección ¿Cuál es su fantasía erótica para 2008? que publicó El País Semanal el pasado domingo.
"Puede que follar o polvo o eyacular sean expresiones correctas en castellano. Lo serán en la misma medida que cagar, mear, joder o tirarse un pedo. Son, igualmente, términos fisiológicos acuñados sólo que los cuatro últimos, al parecer, visten menos y no se usan en sus páginas. A mí me molestan todos ellos en la misma medida. Al igual que la propia sección, que no veo especialmente acertada en un semanal que no es, necesaria, declarada ni exclusivamente, para adultos".
El profesor Manuel Galeote, de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Málaga, afirma lo siguiente.
"Como suscriptor, universitario y medianamente culto, tengo conciencia de que en español, como en muchas otras lenguas, hay palabras que se dicen, pero no se escriben, porque son malsonantes o son groseras. En las últimas entregas de El País Semanal me desasosiega la abundancia de ocasiones gratuitas donde se lee el verbo follar. Todos sabemos lo que es, a todos nos gusta hacerlo".
Tras poner algún ejemplo de algún personaje entrevistado en la contraportada que se jacta de follar, al profesor le parece cacofónica y grosera la reiteración del verbo. Y concluye.
"Vengan ustedes algún día a mi clase de lingüística hispánica. Agradeceremos una lección sobre estas cuestiones lingüísticas del Libro de estilo de ese periódico, el único periódico español, como lo consideran mis amigos los catedráticos de Lingüística Hispánica de la Universidad de Bergen (Noruega) o de Costa Rica".
El Libro de estilo de EL PAÍS se ocupó de este tema desde su primera redacción en noviembre de 1977. En su primer capítulo, que agrupa los principios por los que se debe regir el diario, afirma bajo el epígrafe Expresiones malsonantes. "Las expresiones vulgares, obscenas o blasfemas están prohibidas. Como única excepción a esta norma, cabe incluirlas cuando se trate de citas textuales, y aun así, siempre que procedan de persona relevante, que hayan sido dichas en público o estén impresas o no sean gratuitas. Es decir, sólo y exclusivamente cuando añaden información. Una palabrota pronunciada durante una entrevista no justifica su inclusión en el texto, cualquiera que sea la persona que lo emitió".
El artículo 1.49 que desarrolla el anterior dice que cuando se escriba una palabra malsonante se haga con todas las letras. "Los eufemismos del lenguaje conocido como políticamente correcto, con gran predicamento en Estados Unidos, son ajenos a nuestro entorno y no deben tomarse como pauta", añade.
Al margen de que el diario se disponga a hacer próximamente una revisión de su Libro de estilo, el problema que plantean los lectores no se establece, en mi opinión, sobre el no cumplimiento de una norma. La mayoría de las quejas de los lectores tiene que ver con textos aparecidos en secciones que tratan de sexo. Si el diario planifica una encuesta sobre las fantasías eróticas con personas conocidas o desconocidas es totalmente normal que el encuestado, en este caso, una desconocida mujer, recurra al lenguaje coloquial al recordar el dicho italiano de "Quien folla en fin de año, folla todo el año". La pregunta que se hace el Defensor es a quién le puede importar que a Pilar Gutiérrez, 30 años, de Madrid, la del chascarrillo italiano, le encantaría "empezar 2008 echando un polvo en una playa exótica y solitaria".
Pero esa pregunta retórica no tiene respuesta. Afortunadamente, los periodistas que deciden los contenidos, planifican las encuestas y diseñan las secciones o consultorios sobre sexo actúan con total libertad editorial. Y el sexo, es innegable, tiene más presencia en los últimos años en las páginas del diario y en la sociedad española. Al final, tal vez no sea un problema de Libro de estilo, sino estilo de periódico.
Fuente:http://www.elpais.com/articulo/opinion/palabras/tienen/sexo/elpepiopi/20080113elpepiopi_5/Tes/